Más yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
(Salmo 22:6, RVG 2004)

Declaración de Fe

Históricamente, una Declaración de Fe es una declaración de lo que cree una iglesia o un individuo sobre las doctrinas mayores de la Santa Biblia. Han sido usadas las declaraciones de fe primeramente para declarar la adhesión de uno a la Escritura, tanto al adversario como a los hermanos. Como tal, Se usan las Declaraciones de Fe como un método de contestar al acusador y para extender la mano de comunión a los hermanos por declarar un acuerdo de fe y orden. En estas cosas, esta Declaración de Fe es igual.

Para el fin de alcanzar este propósito doble, es el siguiente sinopsis de lo que creo en cuanto a ciertas doctrinas mayores de la Escritura. Actualmente, esta Declaración de Fe contiene 25 puntos de doctrina que son considerados ser lo más crucial para declarar lo que creo y para determinar adherencia a la Escritura. Esta Declaración de Fe fue nacida de la Declaración de Fe de la primera iglesia neotestamentaria de que yo era miembro, sino escrito de nuevo y el apoyo bíblico por las declaraciones, fortalecido. Esta Declaración básica no cambiará, sin embargo ciertas artículos pueden ser añadidos como merece las circunstancias. Además, creo que una Declaración de Fe debe ser herramienta de enseñanza. Para fomentar esta meta, cada artículo es ligado a su propia página en la cual es clarificado más por la adición de las Escrituras. En el futuro, añadiré explicaciones de como cada versículo apoya la doctrina.

Le animo fuertemente a todo hijo de Dios renacido que exponga su propia Declaración de Fe de la Escritura. Aun si solo ponga una sinopsis en sus propias palabras, y escudriñe y estudie cada uno de los versículos y pasajes usados para apoyar los principios doctrinales. Encontrará que es una manera excelente para crecer in el conocimiento del SEÑOR Dios y en Su palabra.

En Cristo,

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I. De las Escrituras, o La Santa Biblia
Creo que la Santa Biblia fue escrita por hombres inspirados sobrenaturalmente. Las Escrituras son la verdad sin ninguna adición de error en su sustancia. Son, y quedarán hasta el fin de la época, la única revelación completa y final de la voluntad de Dios para el hombre. La Santa Biblia es el centro verdadero de la unión cristiana. Continuo . . .
II. Del único Dios Verdadero
Creo que hay uno, y solo uno, Dios verdadero y viviente. El Dios verdadero es el SEÑOR Dios como nos han revelado las Escrituras. El SEÑOR Dios es auto-existente, infinito, un Espíritu inteligente, creador y soberano supremo del cielo y la tierra. Como tal, y por la virtud de eso, todas las cosas y las personas, tanto las físicas como las espirituales, son de Él. Él es presente en todo lugar en todo tiempo, es de la eternidad hasta la eternidad, y nada puede ser escondido de Su conocimiento. El SEÑOR Dios es infinito en conocimiento, sabiduría, y entendimiento y en poder y presencia. Continuo . . .
III. Del Señor Jesucristo
Creo que el Señor Jesucristo es la Palabra de Dios realizando el oficio del Hijo y es el Cordero designado por Dios. La Palabra es la segunda Persona del Altísimo y es el Creador y Sostenedor de toda la creación. La Palabra, al tomar el cargo del Hijo, no perdió Su igualdad con el Padre sino se hizo sujeto a la autoridad del Padre. Por hacerlo, se hizo Hijo unigénito de Dios y el Cordero de Dios. Eso fue hecho para lograr la redención del hombre, y es totalmente necesario para salvarnos. El Señor Jesucristo es, pues, el único Salvador del hombre, y no existe otro manera de salvarnos; ni otro camino para reconciliarnos con Dios. Continuo . . .
IV. Del Espíritu Santo
Creo que el Espíritu Santo es una persona divina; enteramente igual con el Dios Padre y la Palabra y es de la misma naturaleza, voluntad y propósito como ellos. El Espíritu Santo es infinito en poder, presencia, y en conocimiento y es de la eternidad hasta la eternidad. El Espíritu Santo estuve presente y activo en la creación y es agente en el nuevo nacimiento. Su relación continua con los incrédulos en este mundo es para convencerles del pecado, de la rectitud de Dios y de juicio. Por Su obra, refrena el poder y influencia del Diablo hasta el tiempo apuntado por el SEÑOR Dios en lo cual el Anticristo reinará sobre la tierra. El atestigua de la verdad del Evangelio cuando es predicado y testificado. Continuo . . .
V. Del Diablo o Satanás
Creo que Satanás es una persona espiritual que una vez fue conocido como el ángel Lucero. Fue creado recto y santo, perfecto en todo sus caminos y ocupó un puesto muy alto en el Cielo como uno de los querubines protectores del trono de Dios. Siendo creado con mucha inteligencia, sabiduría, hermosura y habilidad musical, se llenó de orgullo, perdió su rectitud e intentó de derrocar al trono de Dios. En su rebelión, engañó a una tercera parte del ejercito del cielo para que ellos le siguieran. Por consiguiente de su rebelión, perdió su puesto en el cielo y fue echado del cielo. Ahora es conocido como el Diablo, la serpiente, el príncipe de la potestad del aire y el dios de este mundo. Continuo . . .
VI. De la Creación
Creo el relato de la creación en el libro de Génesis y que debía ser aceptado literalmente y no como una alegoría ni figurativamente; que el hombre fue creado directamente en la imagen de Dios mismo y según su aparencia. Mantengo firme que todo la creación nunca era ni es de la evolución ni del cambio evolutivo de los especies ni el desarrollo por interminables períodos de las forma inferiores hasta las superiores; que todo vida, animal y vegetal, fue creada directamente y que la ley establecida por Dios era y es, que ellos reproducirán solo "según su género". Continuo . . .
VII. Del Caído del Hombre
Creo que el hombre fue creado inocente bajo de la ley de su Creador. Que el SEÑOR Dios creó el hombre en un estado recto. Que la rectitud de Adán era finita y pues requería la orientación de Dios. Sin embargo, Adán escogió, por su propio voluntad, transgredir al mandato de Dios, y por eso, cayó de su estado feliz y sin pecado. Pues todos los hombres, siendo descendientes de Adán, son nacidos con la naturaleza pecaminosa, y ejercen la propensión por su propia decisión en la primera oportunidad. Continuo . . .
VIII. Del Nacimiento Virginal
Mantengo que Jesucristo fue engendrado por el Espíritu Santo de una manera maravillosa, nacido de María, una virgen: el único Hijo unigénito de Dios; que es un nacimiento distinto de cualquier otro hombre que fue nacido o podría ser nacido de una mujer, y que Él es a la vez Hijo de Dios y Hijo del hombre. Continuo . . .
IX. De la Expiación del Pecado
Creo que la salvación de pecadores es enteramente por gracia por las oficinas medianas del Hijo de Dios. El Señor Jesucristo, por la designación del Padre, tomó sobre si mismo nuestra naturaleza voluntariamente, mas sin pecado. Honró la ley divina por Su obediencia personal y por Su muerte hizo expiación, completa y sucedida por nuestros pecados. Su expiación no era para darnos un ejemplo por Su muerte martirial, mas fue la sustitución voluntaria de si mismo en lugar del pecador, el justo que murió por el injusto, el Señor Jesucristo llevando nuestros pecados en Su propio cuerpo en la cruz. Y, por levantarse de entre los muertos, Él es entronado ahora en cielo y uniendo en Su propia persona maravilloso, compasión tierno y divina perfección. Continuo . . .
X. De la Gracia de la Nueva Creación
Creo que para ser salvos, los pecadores tendrían que ser nacidos de nuevos. Esta obra de Dios no es por coacción, sino por la obediencia voluntaria de una persona al evangelio por la convicción del Espíritu Santo. Este acontecimiento, que se llama el nuevo nacimiento, y engendra una nueva creatura en Jesucristo. Además, es instantáneo y no un proceso y, por el nuevo nacimiento, él que está muerto en sus delitos y pecados es hecho participante de la naturaleza divina y recibe la vida eterna, la dádiva gratis de Dios. Continuo . . .
XI. De al Savación Libre
Creo que la gracia de Dios es por elección. Por esa gracia, la salvación y sus bendiciones son hechos gratis a todos por el Evangelio. Es el deber expreso y inmediato de todos que acepte la salvación por fe obediente, cordial y arrepentida. No hay nada que puede provenir la salvación del pecador, aun el peor de todo en esta tierra, más que su propio depravación inherente y su rechazo voluntario del evangelio. Continuo . . .
XII. De la Justificación
Creo que no hay hombre que puede pararse ante del SEÑOR Dios sino que es justificado en Sus ojos. La justificación significa que la rectitud de uno es igual a la rectitud del SEÑOR Dios y pues es recto como Dios en todo. Esa justificación no es posible, ni se encuentra en ninguna persona ni cosa fuera del Señor Jesucristo, y por Su obra de expiación en la cruz y su subsiguiente resurrección. La justificación es concedida a cada hombre, que en arrepentimiento y fe, ponga toda su confianza en el Señor Jesucristo y en Su sangre derramada. Continuo . . .
XIII. De la Fe y el Arrepentimiento
Creo que la fe y el arrepentimiento son concedidos por la gracia de Dios, y son obligaciones solemnes y requisitos para la salvacióón. Sin fe, es imposible entender la verdad de la palabra de Dios, o para venir a Dios de alguna manera significativa. Por el instrumento de fe, uno entiende su posición ante del SEÑOR Dios como un pecador bajo condenación. Por la fe también, uno llega al entendimiento de quién es el Señor Jesucristo y cuáles son la expiación del pecado y la dádiva de vida eterna que le ofrece. Continuo . . .
XIV. De la Iglesia
Creo que la iglesia que el Señor Jesucristo estableció en esta tierra es un tipo, o clase, que consiste de un cuerpo de creyentes bautizados, unidos por convenio entre cada individuo y el Señor Jesucristo para la diseminación del evangelio y para mantener la doctrina de la Escritura. Como así, cada congregación local es la Iglesia neotestamentaria y es el cuerpo de Cristo para esta localidad. La iglesia no es, ni consiste de todo creyente en todo lugar, ni consiste de toda iglesia conjuntamente ni universalmente. Continuo . . .
XV. Del Bautismo
Creo que el bautismo adecuado neotestamentario solo consiste de la inmersión del creyente completamente en agua; y que es hecho en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, bajo la autoridad de la iglesia local. Por eso, es una ordenanza de la iglesia local que no puede dejar al lado, o tomarlo ligeramente. El propósito del bautismo es para enseñar por un símbolo, solemne y hermoso, la fe en el Salvador crucificado, . . . Continuo . . .
XVI. De la Cena del Señor
Creo que que la cena del Señor es la segunda de las dos ordenanzas de la iglesia local, en lo cual los miembros de la iglesia, por el uso sagrado de pan sin levadura y sangre de uva no fermentada (vino), conmemoran juntos la muerte de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. La cena del Señor no es abierta a la persona que no es miembro de la iglesia local en particular, y siempre debe ser precedido por un autoexamen solemne. Continuo . . .
XVII. De las Missiones
Creo que el enviar a misioneros es una imperativa del Señor Jesucristo que no puede ser puesto al lado ni ignorado por la iglesia neotestamentaria. Las iglesias del Señor no poseen la libertad de determinar si van a tener misiones, sino son mandato a enviar a los individuos que son llamados por el Espíritu Santo para llevar el evangelio a cada persona y establecer iglesias neotestamentarias. Además, las iglesias del Señor no tienen la libertad de determinar el campo de llamado ni la duración de una misión en particular de ninguna manera mas que por el guiamiento del Espíritu Santo, . . . Continuo . . .
XVIII. La Preservación de los Santos
Creo que el creyente nacido de nuevo es seguro, enteramente en Cristo y rechaza las doctrinas falsas del Calvanismo y Arminismo. La Escritura es clara en el hecho de que la seguridad del creyente no es basada en ninguna obra de rectitud que hace, or haría, el creyente, ni es basada en la preselección ni la predestinación para ser salvo, mas es basada solamente en la obra del Señor Jesucristo dentro del convenio establecido entre el Padre, la Palabra y el Espíritu Santo. El Señor Dios, por la obra del Señor Jesucristo, estableció el medio por lo cual el creyente es sellando por toda la eternidad en Cristo Jesús. Continuo . . .
XIX. De La Libertad de la Consciencia
Mantengo que la libertad de la consciencia, es la libertad del alma para escoger lo que va a creer y aceptar, es esencial por el individuo, quien es responsable ante Dios por cada elección que toma y por cada acción que haga. Mantengo que el SEÑOR Dios, al crear los hombres y los ángeles con una voluntad libre, nos concedió la libertad de la consciencia y que es Su deseo que no sea otra manera. Continuo . . .
XX. De la Gracia de Dar
Creo que los diezmos y ofrendas son ordenados por Dios para la provisión del ministerio y diseminación del evangelio. El dar el diezmo y la ofrenda no es, ni nunca ha sido, para establecer justicia, sino demuestra que el individuo reconoce la provisión que el SEÑOR Dios hizo para nuestra misma existencia, y es un reconocimiento que todo es de Dios. Como así, el diezmo es la forma básica de adoración que todo creyente debe hacer. Bíblicamente, el diezmo es un porción fijado que el individuo tiene que dar para ser reconocido como diezmo. Continuo . . .
XXI. De los Rectos y los Malvados
Creo que la distinción y diferencia verdadera entre el justo y el malvado existe en el alma del individuo. El factor determinante entre los que son justos y los que son malvados es si tienen la naturaleza de Cristo, o la naturaleza de Adán, en el hombre interior. Esa distinción debe ser visible externamente por la aparencia y acciones del individuo, pero no es la aparencia ni la conducta que es el estándar por lo cual el SEÑOR Dios determina quien es justo o no es justo delante de Sus ojos. Continuo . . .
XXII. Del Gobierno
Creo que los gobiernos son ordenados por Dios como resulto de la naturaleza mala, pecaminosa y rebelde del hombre. El gobierno es necesario para tener un buen orden y para la interés beneficiosa de la humanidad. Un gobierno refleja la sociedad que gobierna porque es el SEÑOR Dios quien levanta el liderazgo de una nación para ser una bendición o juicio de la nación. Continuo . . .
XXIII. De la Ciudadanía del Cristiano
Creo que la ciudadanía del creyente nacido de nuevo es en el reino de Dios. Ese reino no es un reino terrenal sino es un reino espiritual que es mayor que toda nación, estado o autoridad de gobierno en este mundo. Cierto, todas las autoridades mundiales son bajo de la autoridad del reino de Dios. Como así, la única responsabilidad del creyente es al reino de Dios. En eso, el SEÑOR Dios se le ha mandado al creyente que obedezca las leyes de las autoridades terrenales y que les sirvan en todo hasta el punto que no estén de acuerdo con su servicio al SEÑOR. Continuo . . .
XXIV. De la Resurrección
Creo que el Señor Jesucristo fue levantado corporalmente en el tercer día, como declara plenamente las Escrituras. Que esa resurrección fue, no solo por nuestra justificación, sino también como los primeros frutos de la resurrección que viene; en la cual el cuerpo del creyente será cambiado de un cuerpo pecaminoso hacía un cuerpo sin pecado y será recto como Cristo es recto, y será sellado para siempre en esta justicia. Continuo . . .
XXV. De la Venida de Cristo y los Eventos
Creo en el regreso inminente y personal del Señor Jesucristo para levantar a los que duermen en Cristo y arrebatar a su iglesia y los que están vivos en Cristo. Ese evento precede inmediatamente el tiempo de angustia de Jacob que se llama la Gran Tribulación, en la cual Israel será llamado de nuevo para testificar al mundo de la salvación que está en Cristo, y solo en Él. Este testimonio será acompañado a veces por un ángel, predicando el evangelio eterno y por dos testigos escogidos. Durante este tiempo el mundo experimentará el juicio e ira de Dios por su rechazo de Él. Además, la influencia refrenada por el Espíritu Santo sobre lo malo será ausente y la maldad abundará. Continuo . . .